Segunda ruta en bicicleta de la grupeta Aixa-Llaüt

Con una nueva integrante femenina

DE APACIBLE, S0LO EL AMANECER.

Madrugar es de ciclistas. Da igual el día. Tanto da uno como otro. Por eso, a las ocho puntuales, citados en la rotonda del Secar de la Real, hemos arrancado la que ha sido la segunda ruta de la grupeta Aixa-Llaüt de este curso 21-22. En esta ocasión, con una novedad que ha enriquecido mucho más este grupo de profesores, amigos, padres y ahora madres del Colegio Aixa-Llaüt. Así es, se ha estrenado nuestra primera integrante femenina en estos casi tres años de existencia. Primera de otras tantas que serán bienvenidas. La pionera ha dejado el pabellón muy alto.

Después de recorrer la Palma rural, dejando atrás los barrios de Son Ferriol, Son Bauló, Sant Jordi y S’Aranjassa, inaugurando los primeros fríos del curso, hemos dirigido nuestras pedaladas en dirección a Llucmajor. El primer repecho largo ha sido la cuesta conocida como la del Circuito. Un ascenso que se prolonga poco más de dos kilómetros que ha terminado de despertar al más dormido. El amanecer en su plenitud acompañaba al grupo ciclista, que ha disfrutado de esa soledad que se siente en la bicicleta, sobre todo si además se rueda sin coches, como así ha sido.

Con estas sensaciones hemos recorrido una carretera de nombre Talaia Romanina. De firme un tanto irregular, cruza el extenso municipio de Llucmajor entre casas de campo alejadas del mundanal ruido y arbustos de poca altura, característicos de la zona. El falso llano nos ha conducido al primer Collet de la ruta. Ya con casi cincuenta kilómetros en las piernas, la recta que conduce al ascenso a Galdent ha segmentado el grupo. Es inevitable, consustancial a la condición de la especie ciclista, los piques tácitos. Y los califico así porque nadie los anuncia, ni se prevén. Simplemente surgen, aún cuando en el fondo de cada uno haya una voz que apela a la razón por el absurdo del calentón. Pero hay otra que sale del corazón que la acalla por completo, sobre todo cuando ve un amago de ataque del amigo con el que se departía tan tranquilamente pocos minutos antes. Somos así de irracionales.

El Valle de Galdent es una de esas preciosidades que muchos se pierden si no “andan” en bicicleta. Un vergel de pinares que terminan entre campos de cultivo. Especialmente bello es el paisaje en las estaciones de primavera y otoño.

De Algaida a Sencelles ha sido tiempo de estirar las piernas, ya cargadas de desnivel y kilómetros. En el pueblo de Sor Francinaina Cirer hemos hecho la foto que ilustra esta crónica e iniciado el regreso a Palma por el Camí Vell de Muro, al que los ciclistas llamamos Sa Marineta.

Ya vislumbrando el campanario del Convent de Santa Maria del Camí llega un ataque inesperado. Sorprendiendo desde la retaguardia ha aparecido el azote para satisfacción de los más peleones. Entre risas y comentarios de la jugada hemos llegado al pueblo.

En un día señalado para el ciclismo por la celebración de un evento de cicloturismo de carácter internacional nos hemos visto obligados a cambiar la ruta y regresar a Palma. Pero antes hemos tenido el pequeño percance de la jornada. Un despiste fortuito provocado por lo que en el argot se conoce como afilador, ha supuesto una caída, sin más consecuencias que el susto y alguna magulladura. Después de atender y reponer al herido, hemos proseguido la ruta con toda la atención puesta en el reloj.

Se suele decir que París bien vale una Misa, y la lucha contra el tiempo y el viento han dado más valor a cada kilómetro para llegar puntuales a la cita colegial. Nuestras familias, y otros muchos padres y madres, niños y niñas, ya estaban escuchando a D.Rafael celebrando la Misa dominical. Hemos llegado al sprint pero, todo cuenta. Como han contado los más de 107 kilómetros de esta segunda ruta del curso, en un día que se presentaba apacible, pero que al final ha terminado repleto de experiencias y vivencias. El mes que viene, seguimos la ruta.

Fernando Gilet

Autor del Blog de Ciclismo “ El Rutómetro ¨

IG FernandoGilet

TTdeporte.com


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